miércoles, 15 de marzo de 2017

SOY CROSSDRESSER Y SOY FELIZ

 Y de nuevo seguimos el año con más aventuras! 
Esta vez, por unas personas encantadoras que visitaron mi estudio el pasado mes de febrero.
Llenamos nuestra vida de momentos, momentos los cuales deseamos realizar y disfrutarlos con la persona a la que amamos.
Gracias Karol por este precioso relato, siempre recordaré aquella alegre tarde...


 ... Barrio de Chueca, Madrid. Una tarde cualquiera del mes de febrero de 2017 en un ático de una calle cercana a la plaza Pedro Zerolo. 
Tocamos al timbre de ese coqueto ático y nos recibe nuestra anfitriona Dafni Cocó, la chica que en su doble condición de maquilladora y estilista se va a encargar de colocarme en “modo chica”. Hablo en plural porque me acompaña mi esposa, mi mujer. ¡Qué lindo! Por lo que he leído en las redes sé que Dafni va a realizar un gran trabajo y me va a transformar en una guapa chica que no abandonará ya su sonrisa en toda la tarde. Comienza su trabajo y desde el primer segundo empiezo a disfrutar envuelta en un ambiente de feminidad que me proporcionan ellas. Mientras, yo permanezco ya sentada enfrente de un espejo cubierto por una tira de papel que me impide ver la hermosa transformación que irá tomando cuerpo. Me encuentro emocionada porque percibo cómo me estoy impregnando de ese toque femenino que  va a hacer sentirme mujer  por unas horas. Es lo que deseaba y se está cumpliendo tal como me lo había imaginado. Cuando Dafni retira el papel del espejo me quedo impresionada: ¡Estoy guapísima! 
Luego vendrá la elección de peluca y finalmente las dos chicas que me acompañan me aconsejarán para elegir la ropa y calzado que he de lucir en la sesión fotográfica necesaria para la confección de un buen book de fotos.


Quiero un buen reportaje fotográfico que quede ahí, para mi historia personal, mi historia de amor también con mi compañera, con mi esposa, con mi mujer. Ella me ha permitido todo esto en un acto de inmenso y generoso  amor. Hace dos meses  le comuniqué lo que me ocurría y le confesé que era una chica crossdresser. Entonces se enteró de cómo yo tomaba prestadas ropas suyas y lencería fina para beber de la fuente femenina que necesitaba para colmar mis deseos de sentir y vivir como una chica, un impulso interior difícil de explicar pero que muchos chicos llevamos dentro y no debemos reprimir. Se es lo que se es y hay que exteriorizarlo aunque para ello tengas que recurrir a hacerlo a escondidas. ¡Qué suerte! Mi mujer reaccionó genial. A pesar de no entenderlo muy bien al principio, me lo ha permitido porque sabe que soy la misma persona que tanto la ha amado durante más de cuarenta años. Las dos estamos jubiladas y tenemos claro que hay que vivir la vida: estábamos celebrando nuestro San Valentín y mi esposa me regaló esta sesión con Dafni, todo un premio y detallazo del amor que me profesa. Así que ahora ya le digo con el humor que compartimos: “Cariño, ahora me tienes aquí como un dos en una: el chico y la chica” “Qué suerte la tuya” … y ella sonríe. Es muy buena chica. 




Mi mujer reaccionó genial y,  a pesar de no entenderlo muy bien al principio, me lo ha permitido, porque sabe que soy la misma persona que tanto la ha amado durante más de cuarenta años.”

Continuando con lo del estudio he de decir que me sentí como en mi casa. Dafni es una chica encantadora que transmite amor y cariño. Todavía resuenan en mi cabeza aquellas dos palabras que pronunciaba mientras me tomaba fotos para el book: “Qué mona!”, refiriéndose a mis poses. Lo cierto es que en aquellas más de tres horas tuvimos tiempo para el maquillaje, probarme un montón de ropas y finalmente realizar lo del book. Además no parábamos de hablar entre los tres dentro de una conversación sincera y amena sobre nuestras cosas. Quedaba lo más emocionante: salir a la calle. Y así fue, muy emocionante y también divertido. Imposible describir lo que en aquel momento sentí. Me vi en la calle como una chica más, luciendo mi espléndida figura y acompañada por dos amigas que me cuidaron en todo momento y que vigilaban atentamente mi caminar con aquellos zapatos negros de punta y tacones espectaculares de aguja. El trayecto desde el estudio hasta la pizzería donde habíamos decidido ir a cenar me supuso un subidón de feminidad que llenó mi interior de una alegría profunda. Entonces comprendí que ser una chica crossdresser era sinónimo de felicidad.



La anécdota de aquella salida se produjo en el restaurante. Habíamos terminado de comer las pizzas y mi esposa se dirigió a la simpática camarera que nos atendía de esta manera: “Él quiere café”. Ese “ÉL”resonó en todo el local y no pudimos contener nuestras risas. Ese “ÉL” iba toda mona. Con un maquillaje espectacular, un vestido monísimo, los zapatos antes mencionados y unas medias sedosas negras que estilizaban aún más, si cabe, mis bonitas piernas. La camarera me miró sonriendo y yo le pregunté: “¿Estoy guapa?”, a lo que ella contestó: “Sí, muy guapa”. Nos despedimos de Dafni aunque dos días después coincidimos desayunando en una cafetería. Volvimos a saludarnos y despedirnos y tengo el convencimiento que con esta chica tan agradable ha surgido una nueva amistad de nuestra pareja.

Con un maquillaje espectacular, un vestido monísimo, los zapatos antes mencionados y unas medias sedosas negras que estilizaban aún más, si cabe, mis bonitas piernas, la camarera me miró sonriendo y yo le pregunté: “¿Estoy guapa?”, a lo que ella contestó: “Sí, muy guapa”.

Al día siguiente y acompañada por mi esposa fuimos al pub MEDAIGUAL a tomar una copa por la noche. Salimos del hostal las dos muy arregladitas. Los leggins negros de cuero muy ajustados que yo me coloqué y unas sandalias abiertas con supertacones de aguja hacían que luciera mi figura de chica de manera espléndida. A ello había que añadir un jersey dorado de manga corta que mi esposa me había comprado en una tienda cercana unas horas antes en nuestro rato de compras. En el pub nos trataron genial y gozamos de la simpatía de los camareros. A la salida un grupo de chicos jóvenes se despedía de mí con un “Adiós guapa” que me llegó al alma. Les correspondí con un “Adiós majos” y una sonrisa sincera y abierta.



   ¡Qué días más intensos los de Madrid! … y cuántas cosas he descubierto en “modo chica”. Lo más importante: mi convencimiento como chica crossdresser y lo feliz que una se siente cuando lo compartes con tu compañera. Ya estoy pensando en regresar de nuevo al estudio de Dafni para que me ponga bien guapa de nuevo, aunque esta vez quisiera compartir algún rato con más chicas crossdressers en una de esas fiestas que organizáis. Intercambiar mi experiencia y hablar de nuestras cositas me apetece un montón chicas. Eso sí, acompañada por mi mujer. Besitos para todas!
KAROL MYERS

Puedes mandarnos tu historia a info@dafnigirls.com
Será un placer escucharte y revivir a tu lado tus fantásticas experiencias!!!

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