Una nueva etapa para Maya
Me llamo Maya y vivo en Bilbao. Hace poco empecé mi transición y, aunque está siendo una etapa con muchas emociones, tengo la suerte de haber contado siempre con una familia que me ha dejado bastante libertad.
En mi casa nunca hubo demasiadas reglas sobre cómo tenía que vestir. De pequeña podía ponerme prácticamente lo que quisiera. Mi madre nunca fue de decirme “eso es de chicos” o “eso es de chicas”. Mis hermanas me dejaban probarme su ropa y recuerdo que alguna vez incluso nos maquillábamos juntas por diversión.
Por eso, cuando empecé a experimentar más seriamente con mi forma de vestir, no fue un momento especialmente dramático. Era más bien algo que iba descubriendo poco a poco.
Primero fue el crossdressing. Me gustaba cómo me sentía con determinadas prendas y también me gustaba verme diferente delante del espejo. Con el tiempo empecé a preguntarme si había algo más detrás de todo aquello. Y ahí fue cuando aparecieron muchas preguntas.
¿Era simplemente una forma de vestir? ¿Era una forma de expresarme? ¿Tenía que ver con mi identidad?
No tenía ni idea.
Hace poco fui a una doctora especializada y decidí empezar mi transición. Y lo curioso es que, aunque yo tenía mil dudas, mi familia no necesitó que tuviera todas las respuestas. Se lo conté y esperaba que me hicieran un montón de preguntas.
En realidad, mi madre simplemente me dijo: “Vale. ¿Qué necesitas de nosotros?”
Creo que me voy a acordar de eso toda la vida.
Con mis amigos fue parecido. Les expliqué que quería que empezaran a llamarme Maya y que estaba empezando una etapa nueva. Estaba nerviosísima, pero la mayoría lo recibió con mucha naturalidad.
Eso no quiere decir que todo sea perfecto. Hay días en los que tengo dudas, días en los que no me gusta cómo me queda nada y otros en los que me da miedo salir a la calle. Empezar una transición no hace que desaparezcan todas las inseguridades de repente.
Pero tengo algo que considero muy importante: no siento que tenga que esconderme en casa.
Mi familia me ha dado libertad para descubrir quién soy, incluso cuando yo misma todavía estaba intentando entenderlo. Y creo que eso ha hecho que todo sea mucho más fácil.
Espero que mi historia os ayude a aclarar esos sentimientos que tenemos a veces. Si me animo, otro día os cuento mi primera vez en el estudio. Inolvidable.



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