Vivir en silencio, por Carmen

Me llamo Carmen, soy chilena y desde hace muchos años sé que dentro de mí existe una parte femenina que siempre ha querido salir, expresarse y sentirse libre.

Cuando era más joven descubrí que vestirme de mujer me hacía sentir algo muy especial. No era únicamente ponerme una falda, un vestido o maquillarme. Era la sensación de reconocerme frente al espejo, de encontrar por unos instantes una imagen que conectaba con lo que realmente sentía en mi interior. En aquellos momentos podía ser yo misma, sin tener que fingir ni esconder esa parte de mí.

Sin embargo, debido a mi situación familiar y a la época en la que me tocó vivir, nunca sentí que tuviera la libertad necesaria para hablar de ello. Había mucho miedo, muchos prejuicios y una enorme preocupación por lo que podían pensar las personas de mi entorno. Por eso aprendí a guardar este sentimiento en silencio durante muchos años.

Me vestía de mujer en casa, siempre cuando sabía que estaba sola y que nadie podía descubrirme. Eran momentos muy íntimos que esperaba con ilusión, pero que también vivía con nervios y con cierta tristeza. Tenía que esconder la ropa, quitarme rápidamente el maquillaje y asegurarme de que no quedara ninguna señal. Era como poder respirar durante unas horas para después volver a guardar una parte esencial de mí.

Nunca he tenido la oportunidad de acudir a un lugar profesional donde me ayuden a maquillarme, elegir una peluca, vestirme o simplemente sentirme acompañada y comprendida. Siempre imaginé cómo sería entrar en un espacio seguro y poder decir: “Esta soy yo”, sin miedo a ser juzgada.

Hace tiempo conocí a Dafni Girls a través de las redes sociales, especialmente por sus vídeos de YouTube. Me encantan las transformaciones, pero, sobre todo, me emociona ver cómo acompañan a cada chica con cariño, respeto y naturalidad. Muchas veces, mientras veo los vídeos, imagino que soy yo quien está sentada frente al espejo, dejándose cuidar y descubriendo por primera vez su propia feminidad con libertad.

Hoy, por mi edad y por mis circunstancias personales, he llegado a pensar que quizá nunca podré vivir abiertamente como la mujer que llevo dentro. Estoy convencida de que soy una mujer trans, aunque la vida no me haya permitido dar ese paso ni mostrarme ante los demás como realmente me siento.

A veces me pregunto cómo habría sido mi vida si hubiera nacido en otra época, con más información, referentes y espacios seguros. Quizá habría tenido el valor de hablar antes, de pedir ayuda o de comenzar mi transición. No lo sé. Lo único que sé es que ese sentimiento nunca desapareció, por muchos años que intentara ocultarlo.

Por eso admiro profundamente a las chicas que hoy se atreven a dar el paso. Me parecen valientes y siento un enorme orgullo al ver que cada vez más mujeres trans pueden ser ellas mismas, construir su camino y vivir con mayor libertad. Sé que todavía existen muchas dificultades, pero también veo una esperanza que antes parecía imposible.

Cuando contemplo sus historias, sus cambios y sus sonrisas, me emociono. Siento alegría por ellas y, al mismo tiempo, cierta nostalgia por todo lo que yo no pude vivir. Pero también siento que, de alguna manera, cada mujer que se muestra tal y como es está abriendo el camino para muchas otras.

Tal vez nunca pueda vivir completamente como Carmen, la mujer que siempre he sentido que soy. Pero ella ha estado conmigo toda la vida. Ha sobrevivido al miedo, al silencio y al paso de los años. Y cada vez que veo uno de vuestros vídeos, cada vez que una chica se mira al espejo y sonríe al reconocerse, siento que una pequeña parte de Carmen también consigue salir, respirar y ser libre.

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