Entrevista a Luz en Dafni Girls para El Periódico de España
Cuando, con 16 años, Ramón se puso unas medias por primera vez en el cuarto de baño familiar, se asustó. “Me dio mucho miedo lo que sentí”, dice. No fue asco ni tampoco pena, pero a día de hoy aún es incapaz de describirlo. Sin embargo, hace unos años que se permite experimentarlo más a menudo. Luz es el nombre que ha elegido para su otro yo, esa parte femenina que aparece cada vez que ajusta su peluca y se pinta la raya del ojo: “La primera mujer que me gustó en el colegio se llamaba Ludi (Luz Divina) y yo me llamo así por ella. Es como un personaje de teatro que llevo dentro. Al principio era Ramón quien se disfrazaba de ella y ahora siento que es al revés”. Electricista de profesión, el madrileño mantiene una relación sentimental con una mujer: “Cuando la conocí, le enseñé una fotografía y le expliqué que me gustaba hacer esto. Por su cara entendí que no tenía que volver a sacar el tema y, de hecho, siempre he sido Ramón con ella. Un tipo interesante, romántico y delicado que hace lo posible por conquistar a su chica día a día”. Todo cambió hace dos años, cuando ella decidió conocer al alter ego de su pareja. Pasearon juntas por las calles del centro el día del Orgullo LGTBIQ+ y, desde entonces, no han dejado de hacerlo.
Pese a haber convivido un tiempo, ambas tomaron la decisión de tener un espacio de privacidad individual para que las dos versiones de Ramón pudieran coexistir lejos de la clandestinidad: “Desde entonces puedo tener las cosas de Luz en una habitación y me visto más a menudo”. Su afición tiene un nombre: crossdressing o travestismo, aunque este último término siempre ha arrastrado connotaciones negativas, por lo que está en desuso. Como él, cientos de hombres heterosexuales, padres de familia y con trabajos de todo tipo, disfrutan aparentando ser una mujer por unas horas. “La felicidad que siento cuando llevo una peluca nunca está cuando voy con camisa o deportivas. A Ramón le das una navaja suiza en una isla desierta y te hace un supermercado con puertas correderas, pero Luz es diferente. Tiene un brillo en los ojos que jamás he visto en otro lado. Cuando completo la transformación me siento orgullosa de ser dos personas en una y poder convertir ese gusano en mariposa, aunque me lleve más de dos horas”, confiesa. Aunque en ocasiones se siente confundido, asegura que se requiere mucha valentía para dar cabida a una nueva identidad dentro de alguien como él.
Desde 2011
No es el único. Al estudio, próximo al mítico barrio de Chueca, acuden decenas de hombres en su misma situación. Allí les espera Dafni (40), la persona que, para muchas de ellas, se ha convertido en un salvavidas. “Es la punta de lanza de un sistema de ayuda a una especie en extinción”, reconoce Luz mientras pulsa el timbre de Dafni Girls, el único centro de España que ofrece estos servicios. La catalana, maquilladora y estilista profesional, conoció a la primera crossdresser en el año 2011 y se adentró de inmediato en un mundo hasta entonces inexistente. “Me pidió que le maquillara de mujer y le pregunté si era para un show, pero me dijo que no tenía nada que ver. Luego me explicó que formaba parte de un estilo de vida en el que disfrutaban de ello por unas horas y luego seguían con su rol masculino en el día a día”, relata. Fue amor a primera vista y, rápidamente, comenzó a dar cursos de feminidad a todo aquel que se lo pidiera: “Me convertí en una más gracias al boca a boca. Ellas decían que había una chica que les ayudaba a perfeccionar su imagen y vivir esta experiencia”.
¿Quieres leer la entrevista entera y ver el vídeo? Entra en el siguiente enlace ¡esperamos que te encante!
Comentarios
Publicar un comentario