¡La diversión sin fin! Nuestra casa rural 23'

Sería un sueño poder escaparse lejos de todo cada vez que te apetece con tus amigas ¿no? 

Cuando llegamos el viernes tarde a Ávila en el Dafni coche ya estaban todas las chicas menos nosotras. Íbamos tan cargadas que en vez de dos noches parecía que nos íbamos 10 días a recorrer el sur. Tened en cuenta que desde el estudio de Madrid llevamos ¡TODO! y ¡todo es mucho!


Maletas llenas de ropita, taconazos, pelucas, pendientes, collares, medias de todo tipo, maquillaje, comida y todo lo necesario para que a nuestras chicas no les falte ni un solo detalle para que brillen un fin de semana entero. 


Nada más llegar se sentían los nervios. Algunas de las chicas no se conocían entre ellas, algunas venían de lejos o venían solas y no conocían a nadie, pero desde el primer segundo las más veteranas las hicieron sentir incluidas en el grupo. Esta casa es de y para todas, nadie se quedó atrás.


Nuestro año está lleno de momentos remarcables, de esos que te encanta recordar y te ponen una sonrisa en la cara. Hablamos justamente de uno de esos fines de semana. 


Un poco de música y la magia empezó a crearse. Empezaron a volar faldas, polvos compactos, sombras de colores, pintauñas, camisas…Las angels se pusieron manos a la obra sin un momento de respiro -menos para unos montaditos de tortilla- mientras otras empezaron a abrir el vino y ayudaban a preparar la cena. 


El pan de pueblo, los tomates, las cebollas y los pimientos de la huerta, las costillas, el lechal de Aranda del Duero, el vino, los embutidos, las tortillas de patatas o las pastas típicas de Cantabria. A nuestras chicas y a nosotras nos gusta comer bien y cada comida se convierte siempre en un festival. 


La primera noche se convirtió en un karaoke, y es que no hay peor idea que dejarles un micrófono, sobre todo a Ely y a Patri. Cantaron en castellano, inglés, francés y hasta en checo -esto es real-. Cada una pudo cantar lo que quería así que escuchamos todo tipo de canciones mientras algunas berrearon más que cantaron. 

Entre canciones de amor y de alcohol nos retiramos un poco pronto que mañana es un día muy largo y quedaban

muchas horas todavía. 


Cuando nos despertamos hacía un día completamente increíble. La casa es espectacular, perfecta para almorzar en el cenador de abajo a medida que las chicas se levantan. Empezó el curso de maquillaje mientras otras preparaban la barbacoa. ¡La hora de la comida es sagrada pero aún así comimos muy tarde después del curso...son muchas chicas y muchos maquillajes! Algunas vienen solo para pasar el sábado con nosotras. Como de costumbre, la comida está increíble. A nuestra Susana le deberíamos montar un restaurante, nos hizo cordero en salsa con patatas y pimientos. ¡¡¡Ñam!!!


Empezamos los books individuales y nuestras chicas están radiantes. Hay mil sitios preciosos para hacer fotitos mientras algunas se bañaban en la piscina. Estar aquí es una maravilla ¡de repente queríamos comprar la casa y quedarnos a vivir!


El sábado noche pasamos a la mazmorra. En la casa hay una zona habilitada con barra de bar y chimenea para no molestar por si alguna chica se va a dormir pronto. Raquel empezó a tocar la guitarra y todas la acompañamos cantando y riendo. Algunas se quedaron hasta muy tarde en nuestro bar privado y eso se notó la mañana siguiente.


Hicimos una comida de despedida mientras algunas ya se preparaban para irse. Siempre tan ocupadas, sin tiempo para parar y mirar alrededor y hacerlo y ver solo caras de felicidad. Eso es este fin de semana para nosotras. Es un fin de semana en familia, una muy especial, además. Una que hemos creado solo para vosotras.


Nos despedimos mientras hacemos las maletas para no olvidar millones de cosas. El fin de semana no pudo acabar mejor porque en este viaje exprés no faltó de nada. Unas pocas visitamos Ávila en el camino de vuelta a Madrid. Preciosa ciudad amurallada que recomendamos visitar, sobre todo por sus especialidades dulces. Después de probar alguna y tomar un café volvemos a la realidad.


Ojalá pudieran volver todas las chicas con las que hemos compartido esta actividad en estas dos ediciones.

Algunas han venido a las dos, cogiendo coches, vuelos, trenes y autobuses. Lo que sea necesario para estar un rato

juntas, para poder ser quién quieras y para reírte sin parar. Ojalá sean mil más, ediciones y chicas. 




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