La paz conmigo misma, por Moon
He hecho las paces con aquel niño que, con diez años, se preguntó inocentemente:"¿Y si fuera una niña?"
Lo escribí en una de las muchas hojas llenas de garabatos que, por accidente, acabó en manos de mi madre. Todavía recuerdo la conversación que tuvo con mi padre, creyendo que yo no los escuchaba.
«Ya se le pasará», dijo él, con un tono en el que se mezclaban la decepción y la amargura.
Así es como un deseo se convierte en algo prohibido.
Durante treinta y cinco larguísimos años guardé el deseo de explorar una parte de mí, escondiéndola de todo y de todos.
Tenía tanto miedo que nunca aprendí realmente a cuidar de mí: ni como chico ni como chica. Quizá porque nunca supe en cuál de las dos sillas debía sentarme.
Hasta que llegaron la silla de Dafni y la mano de Paula.
El estudio de Dafni Girls es un eterno presente, un lugar donde tu alma femenina siempre ha tenido el derecho de existir, incluso antes de que ellas te conocieran.
El peso del pasado desaparece en cuanto cruzas esa puerta. Te reciben como a una chica, con una dulzura y una naturalidad capaces de romper, al instante, cualquier duda y cualquier miedo.
Os confieso que la noche anterior no pude dormir.
No dejaba de preguntarme: «¿Me habré depilado bien?» y «¿De verdad voy a hacerlo?»
Estaba convencida de que ponerle un rostro a mi lado femenino iba a sacudir mi mente y mi espíritu.
Pero ocurrió exactamente lo contrario.
Cuando Moon apareció en el espejo, me miró y simplemente me dijo:
"Yo también estoy aquí."
Todo está contenido en ese también.
Porque no borra nada.
Suma.
Ese "también" cobra vida en un lugar donde desaparece cualquier juicio y donde tu transformación se vuelve especial precisamente porque te permite vivirla como algo completamente natural.
Había imaginado todo esto como el comienzo de una segunda vida: otro aspecto, otro idioma, otra manera de afrontar el día a día.
Sin embargo, encontré algo mucho más valioso.
Una nueva normalidad donde todo vuelve a encajar.
Nunca fui un macho alfa, probablemente porque Moon siempre le habló a mi corazón. Y hoy sé que seré un hombre mejor, porque Moon ya no tiene miedo de existir.
Si en mi camino no hubiera encontrado a Dafni y a Paula, nada de esto habría sido posible.
Gracias, de todo corazón.
Moon nació el día del Orgullo.
Qué casualidad que el Orgullo y la paz compartan los mismos colores.
Colores que hoy, por fin, también siento como míos.



Comentarios
Publicar un comentario