La maleta que cambió mi forma de verme, por Clara
Siempre he sentido que dentro de mí convivían dos versiones de la misma persona.
Durante el día llevaba una vida tranquila. Cumplía con mis responsabilidades, sonreía cuando hacía falta y pasaba bastante desapercibida. Pero, cuando llegaba el momento de ser yo misma, abría mi armario y elegía con ilusión cómo quería expresarme.
Con el tiempo descubrí algo que hizo ese momento todavía más especial: encontré un lugar donde podía crear el guardarropa con el que siempre había soñado. Poco a poco fui formando mi colección con vosotras en Dafni Girls. Cada vestido, cada falda, cada blusa y cada accesorio me ayudaban a sentirme más cómoda y más auténtica. Ya no era solo ropa; era una forma de mostrar una parte de mí que durante mucho tiempo había permanecido en silencio.
Recuerdo una noche en la que tuve un sueño muy extraño. Caminaba por un bosque iluminado por miles de pequeñas luces flotantes. Al final del sendero aparecía un puente de piedra que conducía a un lago completamente inmóvil.
Una voz me dijo:
—Si cruzas este puente, verás el reflejo de quien realmente deseas ser.
Sin pensarlo dos veces, avancé.
Cuando miré el agua, vi mi reflejo con una gran sonrisa. Llevaba uno de mis vestidos favoritos, el cabello cuidadosamente peinado y una expresión de tranquilidad que nunca antes había sentido. No era otra persona. Seguía siendo yo, simplemente mostrando una parte de mí que normalmente escondía.
Al despertar, aquel sueño siguió conmigo todo el día.
Al despertar, aquel sueño siguió conmigo todo el día.
Desde entonces decidí dejar de ver mi ropa como un secreto y empezar a verla como un símbolo de mi creatividad, de mi curiosidad y de mi deseo de conocerme mejor.
Cada vez que elegía una combinación distinta de mi guardarropa descubría algo nuevo sobre mí.
Encontrar prendas que realmente encajaban con mi estilo, muchas de ellas elegidas junto a vosotras en Dafni Girls, hizo que cada pequeño paso resultara mucho más emocionante.
Con el tiempo decidí escribir mis experiencias para poder compartirlas. No para convencer a nadie de hacer lo mismo, sino para demostrar que explorar quién eres puede ser un viaje lleno de imaginación, respeto y crecimiento.
A veces todavía vuelvo a soñar con aquel lago mágico.
Y cada vez que aparece mi reflejo, me recuerda exactamente lo mismo: No estoy buscando convertirme en otra persona. Estoy aprendiendo a mostrar, poco a poco, todas las partes que siempre han formado parte de mí.
Y sé que este viaje continúa, prenda a prenda, sueño a sueño, con un guardarropa que también cuenta mi historia.
Os deseo que os encontréis a vosotras mismas,
Clara


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